InspirArte y Ser

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CUANDO LOS CICLOS TIENEN SABOR A TRADICIÓN

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Siendo que la naturaleza no es lineal sino cíclica y que somos parte de ella, sintonizarnos con esos ciclos me parece importante y enriquecedor; aprovechando sus estadios para hacer lo que corresponde a ese momento. Cuando el tránsito por esos ciclos tiene sabor a tradición entonces la cosa toma otro cariz, otra dimensión.

Entre las tradiciones que mantenemos en nuestra familia está la de aprovechar el solsticio de invierno para hacer un balance del año, dar la bienvenida al Espíritu de la Navidad, al triunfo de la luz sobre la oscuridad, y plantearnos los sueños y metas para el próximo año, no sólo a nivel individual sino también lo que deseamos para nuestra familia extendida, los amigos y el mundo del que somos parte. Aprovechamos para reconocer nuestra responsabilidad en las situaciones que hemos atravesado o estamos atravesando, reconocemos nuestra propia sombra como parte de los retos que confrontamos, y damos gracias por las bendiciones recibidas, que son muchas. Parte de nuestro ritual particular incluye sentarnos los tres a reflexionar en voz alta sobre todo ello, y es un momento de sincerarnos, revelador de lo que hemos crecido y de las potencialidades, nos da una oportunidad de tomar conciencia de las enseñanzas que pueden haber llegado en un “envoltorio desagradable”. Lo que cada uno va compartiendo sirve para recordar otros eventos o situaciones que queremos incluir en nuestro propio balance, o entre los compromisos de canalizar nuestra energía hacia el logro de determinadas metas. Muchas veces hemos hecho esto con amigos entrañables pero esta vez fue algo íntimo y emocionante. 2013 fue un año de recuperación de la salud, de grandes aprendizajes, de armonía familiar, de indignación por la situación socio-política de Venezuela, pero también de sentir que he encontrado mi elemento, de una conexión intensa con mi esencia que me genera extraordinaria motivación y creatividad, por todo lo cual me siento infinitamente agradecida. Obviamente el plantearse sueños sin actuar no conduce a nada, por lo que hemos estado posteriormente trabajando en una planificación detallada pero flexible para poder materializar esas aspiraciones. Ello implica no solo hacer sino también ser, vivir cada uno de nuestros sueños.

Este 21 de diciembre fue especial también porque coincidió con una feria artesanal cuya preparación implicó conectarme con las artes tradicionales que las mujeres de mi árbol genealógico han sabido legarme, y añadir un poco de energía jovial para imprimir otro carácter a las creaciones. Esto me sirvió para valorar una vez más esa herencia y agradecerla. Además, en este evento conocí a gente maravillosa, creativa, y con unos corazones de oro! Fue increíble, por ejemplo, escuchar la historia de Maite Sanz, una mujer de leyes y extensa trayectoria profesional que se ha reinventado como artista plástica gracias a una creatividad que es a la vez dulce y alegre. Me emocionó descubrir que en determinadas circunstancias de nuestra vida habíamos hecho la misma reflexión, utilizando incluso las mismas palabras!!!! Hemos apostado por nuestros valores más esenciales y coincidimos en sentirnos felices de haberlo hecho -aún asumiendo los costes que ello acarrea. Maite, ahora tu también Pintas mucho en mi vidaEncontraremos ocasiones para nutrir esta amistad, compartiendo desde el corazón. 

Y es que compartir es el verbo que creo que más se conjuga en esta temporada,sobre todo cuando este tránsito por los ciclos tiene sabor a tradición venezolana. Desde esa conciencia plena de lo que hacemos en el momento presente las raíces cobran una gran significación, nos dan estabilidad, nos permiten que la copa se eleve tranquila y saludablemente, aún en otras tierras y alimentándose de otra savia… Por eso el día de Navidad honramos a nuestros ancestros haciendo hallacas en familia. 

Proceso hallacas2Preparar los ingredientes, cortar, amasar, cocinar el guiso, doblar con cuidado las hojas de plátano para que no les entre agua durante la cocción, amarrar cada hallaca como si fuese un regalo para nuestros paladares… Lo he hecho practicando Mindfulness, sintiendo cada sensación al entrar en contacto  con la harina, fundiéndola con el caldo, al lavar los pimientos y cortar la cebolla, al sentir el aroma que me traslada a mi niñez, al percibir la delicadeza de las hojas del cilantro o todo el sol que está atrapado en una pasa. Tomando conciencia del por qué  y cómo se ha ido conformando nuestra manera particular de hacer hallacas, de quién he tomado la forma de extender la masa, los secretos del guiso, el tipo de “adornos” que coloco… He repasado los recuerdos de las abuelas, mi madre, mis tías,…que mezcla de influencias regionales, cuanto amor en la alquímica forma de dar sabor a nuestra cocina tradicional! 

Proceso hallacas

Es un relato que permite a mi hijo -ahora adolescente- apreciar más nuestras tradiciones. Bueno, de hecho se convirtió en un experto en extender la masa, casi como las abuela Matesa o Tula! Por su puesto que todo esto ha sido realizado al compás de la música. Para nosotros no hay hallacas sin los aguinaldos interpretados por Simón Díaz, el Orfeón Universitario, Serenata Guayanesa, el Cuarteto en Nochebuena y, por su puesto, una selección de gaitas zulianas que nos han hecho revivir paisajes y momentos especiales. Nos hemos deleitado con el sabor y los aromas que después conjugamos con otras tradiciones aprendidas en el hermoso devenir nómada de nuestras vidas que en el invierno apetecen, como el vino caliente de los nórdicos, el té con especies al estilo de la India o el pan de jamón con harina integral.

Así llegamos al 31 de diciembre, como empujados por el viento de la fe en que cada día del nuevo año será una oportunidad para ir poniendo una piedrita más en la construcción de nuestros sueños, que como en este mundo en el que todo está interconectado más es un trabajo interior más que exterior, una oportunidad más para vivir desde la gratitud por tantos milagros sencillos de la vida que a veces pasan desapercibidos y en realidad son fantásticos, por cada instante para inspirarnos en la naturaleza y sus ciclos, cambiando, renovándonos, revitalizándonos, despertando de esa fase de otoño a la tenue luz del invierno que se va incrementando paso a paso hasta que llegue la primavera. Al menos esa es la intención. Recibimos las doce campanadas junto a un grupo de amigos a los que sentimos como parte de nuestra familia elegida, aunque sean ellos los que han elegido invitarnos entrar en sus vidas y ahora a compartir en su hogar celebrando la vida, con la alegría de ver a los chicos jugando, bailando… y siguiendo la tradición española, eso sí, acompañada con los mojitos “terapéuticos” de mi marido cubano!!!

El inicio del nuevo año ha coincidido con la Luna nueva y por tanto con nuestra reunión mensual de la luna nueva que evidentemente estuvo signada también por los balances, reflexiones de fin de ciclo e inicio del nuevo desde la conciencia plena, compartiendo experiencias y cánticos hermosos gracias a la hospitalidad y calidez de Eva Bernal. Por un momento fuimos trece mujeres y luego catorce, una coincidencia con el paso del 2013 a 2014 que no pasó desapercibida a Begoña. Ha sido muy hermoso y memorable; la energía que se creó fue muy especial y las sensaciones experiementadas con el canto africano de Marga han sido maravillosas. Sólo nos resta desear que mantengamos nuestro foco de atención, que aprovechemos esas influencias de los astros y los arquetipos de este año para vivir desde la coherencia entre nuestra mente, nuestro corazón y nuestra voluntad de acción; y que mantengamos nuestro compromiso de respetar nuestra naturaleza cíclica para alcanzar las metas que resuenan con nuestros valores más profundos. 

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Autor: Sandra Guevara

Amante del arte como medio de expresión de las emociones y herramienta sanadora. Un rato Meditadora, Moon Mother Avanzada y creativa; y otro doctora en Economía Aplicada e interesada en el desarrollo sostenible. Deseosa de compartir inspiración con todas las personas que desean desarrollar sus talentos, vivir su sueño con conciencia personal, ambiental y social. Articulista y bloguera.

2 pensamientos en “CUANDO LOS CICLOS TIENEN SABOR A TRADICIÓN

  1. ¡¡Gracias Sandra!! Me acabo de encontrar con este post maravilloso! La alegría es mutua. Un abrazo para todos. Maite.

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