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Resiliencia, la metáfora de la transformación

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Esta frase del filósofo C. S. Lewis nos da luces sobre algunos de los factores que permiten afrontar acontecimientos desestabilizadores en la vida y encontrar nuevas salidas, transformando nuestro presente y nuestro futuro. A eso se le llama resiliencia. El mito del Ave Fénix o la transformación del café son comúnmente asociados a esa capacidad tan necesaria e importante para todos que está haciendo que científicos de diversas áreas del conocimiento e incluso organismos internacionales se vuelquen a develar sus misterios.

Muchos significados para un solo vocablo
Aunque hay mucho debate al respecto, su procedencia nos da una pista del significado de esa palabra que acaba de incorporarse a la nueva edición del Diccionario de la Real Academia, y cuyo uso es cada vez más frecuente. Resiliencia viene del latín resilire o rebotar, e inicialmente se utilizó para explicar una propiedad de física de algunos materiales de resistir condiciones severas sin que se alterasen sus propiedades o volver a recuperarlas. Por eso, en algunos casos se le usa como sinónimo de resistir, aunque no es lo mismo.

La primera vez que escuché el término fue en referencia a la capacidad que tienen los ecosistemas en su conjunto para mantener sus funciones, perdurar o recuperar el equilibrio después de sufrir cambios o impactos significativos. Eso nos permite comprender mejor lo que significa la sostenibilidad, ya que aunque se exploten los recursos naturales, se aprovechen sus servicios, se contamine el aire o el agua, los ecosistemas tienes mecanismos para asimilar esos impactos y preservar sus funciones. Sin embargo, si nos excedemos de su capacidad para asimilarlos lo deterioramos irreversiblemente.
ResilienciaMás recientemente se ha comenzado a hablar de resiliencia en el ámbito de lo social, que -de acuerdo con el enfoque de la Psicología positiva- es la capacidad de las personas o las organizaciones para sobrellevar situaciones complejas o traumáticas y salir de ellas fortalecidas. La Dra. Rafaela Santos, presidenta de la Asociación Española de Resiliencia, lo define como el arte de rehacerse.

Aprendiendo a comprender la transformación del café
Para entender la resiliencia es muy útil una simple y hermosa metáfora que circula por diversos medios de comunicación. Se trata de un relato que hace referencia a una hija contrariada por los diversos y complejos retos que se le presentaban en su vida y su padre, que al parecer era chef, además de atesorar sabiduría personal. Él quiso explicar a su hija de manera práctica las opciones que tenía para enfrentar los desafíos que la vida le estaba planteando. Para ello tomó tres ollas; en la primera puso a hervir unos huevos, en la segunda unas zanahorias y en la tercera un poco de café. Después de unos cuantos minutos de cocción, el padre preguntó a su hija qué percibía y luego le invitó a tocar cada uno de los ingredientes para que corroborase que antes de la cocción los huevos eran frágiles y ante la adversidad -representada por el agua a tan alta temperatura- se habían vuelto duros; por su parte las zanahorias se habían vuelto blandas; mientras que el café había mantenido su consistencia y había transformado el agua, desprendiendo su mejor aroma. El padre deseaba que su hija no se endureciese o aislase ante los problemas, ni que se dejase vencer o deprimir a causanahoria, huevo cafesa de ellos, sino que usase todas sus cualidades para salir airosa e incluso mejorase y cambiase su entorno.
Esto ilustra lo señalado por la Dra. Joan Borisenko, bióloga celular y psicóloga, quien hace énfasis en que la persona resiliente hace mucho más que resistir; en realidad, se transforma al desarrollar capacidad de entendimiento, compasión, conciencia y profundidad, entre otras cosas. Ella considera que para ello hay que integrar el conocimiento y eso implica tiempo, además de ser un proceso en el que intervienen otros factores internos y externos que contribuyen a un resultado exitoso.
Hoy en día hay mucho interés en descifrar qué es lo que permite a una persona recuperarse ante la adversidad sin dejar de ser quien realmente es e incluso fortalecerse, mejorar o transformar las circunstancias. El mito del Ave Fénix, comúnmente asociado a la resiliencia por aquello de renacer de las cenizas permite apreciar algunas de esos factores.

Renacer de las cenizas requiere ante todo aceptación
Una de las enseñanzas de ese mito y quizás la principal es la aceptación. Aunque inicialmente se creía que los resilientes eran personas optimistas, ahora los estudiosos del tema consideran que se trata de personas realistas, con una valoración objetiva de la situación. Conscientes de lo que sucede, aceptando su vulnerabilidad, reconocen la realidad como lo hace el Ave Fénix al aceptar que ha llegado el fin y retirarse a morir o entregarse a las llamas, sabiendo que una vez que el fuego lo transforme podrá renacer de sus cenizas. Otros ven en ello el reconocer que es necesario cerrar un ciclo para comenzar otro nuevo, aceptando el poder purificador de las llamas.
resiliencia2Eso nos lleva a la confianza en que ese dolor, trauma, o la experiencia que sea se puede transformar, que es algo temporal, lo que sin duda es aún más palpable en las personas que tienen una fe religiosa. Precisamente una de las interpretaciones que se han dado a este mito es la inmortalidad del alma o la resurrección. Confiar en que se podrá lograr vencer los obstáculos y recobrar el equilibrio en la vida es fundamental. Encontrarás la luz al final del túnel porque esto no es para siempre.
Otro factor interesante que se deriva del mito es el efecto curativo de las lágrimas del Ave Fénix, que podrían interpretarse como el impacto positivo de expresar nuestro dolor; de permitirnos ser vulnerables para no renunciar a nuestra sensibilidad. No se trata de regodearnos en el dolor o asumir el papel de víctimas, sino de reconocer la herida, darse el tiempo para sanarla con delicadeza y amor, para poder emprender de nuevo el camino. Y mientras se sana también podemos hacer uso del sentido del humor.
Por otra parte, renacer también lleva implícita la creación de vida, gestar una nueva etapa, construir un camino, esperar el momento preciso para darle vida a un proyecto, usar la creatividad para solventar los problemas que se confronten, para imaginar mundos increíbles.
La Dra. Borisenko señala que todos queremos renacer, pero no se trata de algo automático sino de un proceso durante el cual integramos el conocimiento que nos deja la experiencia traumática de la que se trate. Atravesar la noche oscura del alma o el emprender el viaje del héroe requiere desarrollar una serie de habilidades en el camino. Y aunque en el mito no aparece otro factor externo distinto al fuego, es importante destacar que en la resiliencia humana los apoyos de otras personas e instituciones son fundamentales. Lo más interesante a mi modo de ver es que inicialmente se hacía referencia a la resiliencia de manera determinista, lo que se traducía en riesgo y vulnerabilidad para quienes no poseían el don. Sin embargo, hoy en día se considera que existen una serie de factores que al conjugarse con las capacidades del individuo pueden facilitan la resiliencia, por lo que esta capacidad se puede desarrollar o fortalecer. Sobre ello hablaremos otro día.

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EL MITO DEL AVE FENIX

fenix hermosoSegún algunas fuentes, el historiador Herodoto relataba que en Egipto existía un ave de color carmesí y cuerpo dorado, similar a un águila, que regresaba cada quinientos años a morir allí. Al ver llegar su final construía un nido especial con ramas de roble en lo alto de una palmera y lo rellenaba con canela, nardos y mirra donde se inmolaba, entonando la más sublime melodía y al tercer día renacía de sus propias cenizas.En la tradición cristiana se dice que se trata de un pájaro que nació junto a la primera flor de un rosal bajo el árbol de la sabiduría. Su magnífico plumaje y un hermoso canto eran inigualables y fue premiado con la inmortalidad por abstenerse de comer del fruto prohibido. Cuando la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, una chispa de la espada de fuego calló sobre el nido del ave y esta fue consumida por el fuego. Sin embargo, de las cenizas resurgió el ave aún más hermosa, color escarlata y cuerpo dorado. Esta versión también destaca la capacidad curativa de sus lágrimas y una gran fortaleza. En la cultura china también se encuentran representaciones antiquísimas (más de cuatro mil años) de un ave similar a un faisán y resplandecientes colores llamada Feng Huang. Se dice que era una criatura que se alimentaba de la fuente sagrada y de semillas de bambú sin ocasionar daño a ninguna especie. Representa las virtudes femeninas, pero su nombre incorpora los principios de feminidad y masculinidad implicando equilibrio, armonía. También se le asocia con las virtudes de Confucio, lealtad, honestidad, decoro y justicia. Asimismo se considera un símbolo de paz, prosperidad fe, y el inicio de nuevos comienzos. Esta criatura también sería inmortal aunque, a diferencia del mito occidental, no tiene que atravesar por el ciclo muerte renacimiento.
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Autor: Sandra Guevara

Amante del arte como medio de expresión de las emociones y herramienta sanadora. Un rato Meditadora, Moon Mother Avanzada y creativa; y otro doctora en Economía Aplicada e interesada en el desarrollo sostenible. Deseosa de compartir inspiración con todas las personas que desean desarrollar sus talentos, vivir su sueño con conciencia personal, ambiental y social. Articulista y bloguera.

6 pensamientos en “Resiliencia, la metáfora de la transformación

  1. Hermosas reflexiones. Esto me hace pensar en los procesos de sanación y perdón. Pienso que parte de renacer como un ave Fénix, implica llevar a cabo estos dos procesos, dónde perdonarse a si mismo, me parece uno de los más importantes.

    • Berioska, perdonarnos como bien dices es fundamental, es un acto de amor hacia nosotros mismos, e incluso perdonar a otros también porque nos libera, y es entonces cuando podemos poner nuestras energías en función de otras metas. Amarnos a pesar de no ser perfectos, aceptando y asumiendo nuestra sombra también implica una gran transformación. Un abrazo inmenso.

  2. Qué bien me va leer hoy tus palabras… cada vez me parece menos casual la ruta que trazamos en internet. Hoy necesitaba leer esto. ¡Gracias, Sandra!

    • Gracias Nuria ! Qué bueno saber que eso que uno escribe puede serle útil a alguien… Sobre todo sabiendo lo que se siente eso de aprender a ser como el café y no morir en el intento, o si…y después renacer, reintentarlo, y aprender a sonreir a pesar de todo… En eso he andado yo en estos meses. Un abrazo.

  3. En eso ando yo en estas horas, Sandra!! 🙂 en aprender a ser como el café! qué linda metáfora!!

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