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El adios más dificil, la mayor gratitud

Aunque tantas veces nos hemos despedido y esto es -como dicen-ley de vida, lo natural, un ciclo cumplido, un descanso… decirte adiós en esta ocasión no deja de ser difícil. Prepararme para tu ausencia física ha sido una quimera, aunque sepa que no eres sólo un cuerpo convertido en cenizas sino un alma poderosa y trascendente: la mujer que me trajo al mundo, quien me acogió en su útero y en su corazón, la que me amamantó, la que me enseñó eso del amor incondicional, lo que es luchar por sus hijos, un ejemplo de resiliencia, la amiga sincera, la motivadora en cualquier circunstancia, la memoria histórica de la familia, la valiente para vivir y para morir…

Me va a tomar un tiempo acostumbrarme a esta tu nueva forma de estar presente en mi vida y en la de todos los que te amamos… Por el momento, parece que me hubiera sumido en un espacio de silencio infinito que no quisiera perturbar. Y sin embargo, se agolpan los pensamientos por momentos, el recuerdo de tus planes, tus sueños de ayudar a tanta gente y tantas instituciones, tantas ilusiones, tantas reflexiones… Demasiado ruido para este duelo profundo, para un cordón que se transforma, para un amor que busca esa nueva forma de expresarse, para poner de manifiesto esta inmensa gratitud por darme la vida, por todo lo que hiciste para que me convirtiera en la persona que soy, por todas las lecciones de vida, por todas las aventuras que vivimos juntas, los lugares que descubrimos juntas, por tanto amor…

Adiós mamá. A Dios encomiendo tu alma grande, ese Dios en el que tanta fe has tenido siempre y en cuyos brazos te entregaste sin resistencia al final del camino. Me alivia saberte en paz.  Te imagino estar siendo acompañada en este viaje único hacia la luz por mi abuelita Carmen Elisa, el abuelo Quintero, Daniel… Tal vez hasta Hernán saldrá a tu encuentro, con su proverbial calidez y su “musiua”

Descansa mamá. Todo está bien. Tu fortaleza espiritual nos inspira. Honro tu memoria.

Te amo.

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¿Conoces a la dama que sostiene el cielo con una sola mano?

Hace unos años me topé con una interesante entrevista que le hizo la bailarina, sanadora y taoista Teresa Rodriguez a Raymonde Mayer,  una maestra francesa con una dilatada experiencia en varios estilos de Qigong (Chi Kung). En la entrevista se abundaba sobre muchos aspectos de gran relevancia, sobre todo una forma específicamente diseñada para la mujer  por Madame Liu Ya Fei. Como destaca Teresa, nuestra fisiología femenina hace que experimentemos los procesos de la vida de manera diferente y es maravilloso descubrir que un conjunto de movimientos suaves, flexibles  y armoniosos que favorecen la regularización del equilibrio hormonal y las emociones que acompañan las diversos estados y etapa por los que atraviesa la mujer.

No imaginaba yo que poco tiempo después recibiría la bendición de conocer personalmente a esta mujer tan sabia. Raymonde  había sido invitada por  Amaia Ariztegui, para impartir precisamente un taller de Chi Kung de la Mujer en Pamplona. Mejor imposible, me dije, e inmediatamente hice de aquel evento una prioridad. Ese era la pieza del puzzle o rompecabezas que me faltaba. Llegado el día entré expectante en el salón donde se reunían varias mujeres deseosas de conocer esta práctica junto a otras que ya habían asistido a algún taller anterior y repetían la experiencia para fijar el conocimiento o profundizar. Pronto aquella mujer de cabello rubio corto, elegante en su sencillez, con unos ojos vivaces y un extraordinario control de su cuerpo, me cautivó.

Sus palabras reflejaban la pasión por transmitir un mensaje y una práctica fundamentales para las mujeres de cualquier edad. El primer día se centró en la etapa fértil de la mujer, o sea la mujer cíclica, y al día siguiente en la mujer blanca, como ella llama a  la etapa que sigue a la menopausia. Deseosa de que entendiéramos el más mínimo detalle, Raymonde nos hablaba con pasión de la necesidad de comprender nuestro cuerpo, escucharlo, respetarlo y sin duda cuidarlo.  Qué lástima que nuestra sociedad nos invita poco a un tener un verdadero respeto por nuestros ciclos. Y por eso Raymonde insiste en la importancia de difundir el mensaje,  de practicar esa forma de suave gimnasia terapéutica china adaptada para la mujer de cualquier edad. Sólo hay que ver la flexibilidad y el bienestar de Raymonde para darse cuenta de lo beneficioso de esta práctica.

Han pasado más de tres años y sigo fascinada, aprendiendo de esta gran  maestra en el arte de vivir. He podido  asistir a varios talleres de Chi Kung de la mujer y de Yang Sheng regularmente, y  sigo apreciando cada momento compartido porque para mi cada uno es sabiduría en cápsulas. Su fortaleza interior es tan admirable como su increíble destreza física, su control de cada movimiento, su inmenso corazón y la capacidad de catalizar interacciones poderosas a través de las varias actividades que desarrolla desde Arch-ecovital o Zhongfu. Para mi todo ello se refleja en esa imagen que preside esta entrada, su capacidad de sostener el cielo con una sola mano.

Próximamente tendremos la suerte de tenerla de nuevo en Pamplona y de sumergirnos una vez más en la práctica fundamental del Qi Gong de la mujer, ese conjunto de ejercicios suaves y al mismo tiempo profundos cuya práctica aporta a nuestra vida esa delicada armonía interna, al tiempo que aprendemos a aproximarnos a nuestra feminidad de una manera más positiva.

 

 


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Una ALPARGATIKA que atraviesa fronteras en una misión humanitaria

Como todas esas palabras del español que empiezan por Al, Alpargata también es una palabra de origen árabe que se coló en nuestro lenguaje para referirnos a un calzado de lona con suela generalmente de esparto, cañamo, cocuiza o caucho, entre otros materiales. La alpargata representa también un vínculo entre culturas que ha servido de base a una de las iniciativas, que haciendo acopio de creatividad, se han venido desarrollando para aportar un granito de arena en la crisis humanitaria que vive Venezuela. En este caso se trata de la Asociación ALPARGATIKA que está desarrollando una encomiable e inspiradora labor humanitaria localizando medicinas y material médico-quirúrgico, fundamentalmente, para su envío a Venezuela a través de una red de apoyo maravillosa que necesita tu ayuda. Detrás de las cifras de objetivos cumplidos hay personas, Sigue leyendo


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GRATITUD Y MAS GRATITUD, SIN RESIGNARNOS…

La verdad es que el tema de la GRATITUD se ha vuelto recurrente en mis reflexiones de inicio de año nuevo. Hace poco leía lo que escribí el año pasado y lo podría suscribir con apenas algunas enmiendas (las referidas al deterioro de la situación de Venezuela que lamentablemente ha llegado a niveles insospechados, tanto en lo económico como lo político y social para convertirse en una crisis humanitaria de proporciones descomunales). Seguramente los venezolanos tanto como los sirios, los iraníes, los subsaharianos, entre otros estén agradecidos por lo poco o mucho que tengan pero aspiran a lograr cambios, libertad, progreso…  Hay agradecimiento también por lo alcanzado durante todo el recorrido del año que ha finalizado, por los momentos compartidos, por los atardeceres contemplados.

Sin embargo, en estos días conversaba con una amiga a propósito de la gratitud sin conformismo porque ella apuntaba que pareciera que al abrigar agradecimiento en nuestros corazones tenemos que resignarnos o conformarnos con lo que hemos alcanzado, o que se es demasiado ambicioso si se aspira a más, habiendo tantas carencias en el mundo. Coincidíamos en que se puede agradecer y al mismo tiempo aspirar a progresar, es humano, es natural. Un agua que corre viva es saludable, no la estancada.

La gratitud comienza por honrar la vida con la conciencia del precioso regalo que implica; y cada quien puede ir enumerando las miles de bendiciones que tenemos en nuestras vidas si se toma conciencia de las pequeñas cosas que muchas veces pasan desapercibidas y sin embargo son tan importantes… Esenciales en realidad. De allí que Louie Schwartzberg en su magnifico vídeo se refiera a la gratitud como La felicidad revelada. No obstante, ese  agradecimiento es en realidad el primer peldaño para avanzar en nuestras metas o aspiraciones.

Lo más duro es dar gracias por los retos, las caídas, los errores, los fracasos, los duelos… Pero igualmente necesario buscar iluminar nuestras vidas con la luz de la gratitud para movernos hacia la superación de las lecciones y poder así emprender un sendero que nos ofrezca otras perspectivas. Cada aspiración, cada sueño es una estrella que brilla en nuestro cielo personal y si logramos atravesar el miedo, las dudas, si confiamos en la bondad de la vida podemos alcanzar cada una de ellas. Si en algunos casos parece más complejo no deja de ser necesario abrigar la esperanza de que así sea.


La imagen es una pintura de Melina del Mar “Gratitud”


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Despejando el camino al empoderamiento a través de la meditación

 

Ya hacen varias semanas que comenzamos nuestras sesiones semanales de meditación. Nos hemos propuesto profundizar en la práctica que vamos conjugando cada vez más con de la energía y el trabajo con temas que necesitamos sanar para evolucionar en nuestro camino. Fue sorprendente que en la primera sesión todas las inquietudes expresadas como intencionalidad para esta etapa se relacionaban con un tema común a muchas mujeres, el de atender a sus propias necesidades y no siempre las de los demás, escuchar su cuerpo, su intuición, respetar sus ritmos, cuidarse, quererse… Eso nos está llevando a recorrer un itinerario que vamos descubriendo semana a semana, haciendo escalas en diversos parajes no siempre gratos al inicio pero finalmente  sanadores. Nos estamos encontrando en el camino sueños abandonados, inhibiciones, tabúes, un cúmulo de responsabilidades asignadas y asumidas como propias, también con el miedo a ser nosotras mismas, a mostrar nuestra vulnerabilidad, a reconocernos en las sombras, y un largo etcétera.

Lo más hermoso es que en minutos atravesamos geografías desconocidas de nuestro interior, tomando atenta nota de sus cualidades y de nuestro sentir, nos sumergimos suavemente en las penumbras para explorar las profundidades  y poco después se nos revelan paisajes más coloridos donde podemos dar rienda suelta a nuestra autenticidad y a la gratitud por las lluvias de bendiciones. Cada quien lo experimenta de una manera más visual o sensorial, pero en cualquier caso reveladora y única, como cada ser humano. Es un camino que nos lleva a empoderarnos, a soltar amarras…

Quiero compartir lo que escribió una de esas mujeres maravillosas que me acompaña en estos viajes después de una de esas sesiones, agradeciendo infinitamente el habérmelo permitido, y que ella tituló PERMITIRSE ABRIR

“Perder el miedo, saco el traje, que resultó ser una armadura antigua,
muy antigua.
Me quito la máscara que no me deja respirar. La tengo incrustada en la cara, atada a la garganta.
Me cuesta. Tiene más ataduras de las que pensaba.
Es la máscara del miedo. Como la que lleva Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos”.
Silencio… palabras no dichas…
muertas, ahogadas, estranguladas, que se quedaron dentro de mí,
hiriéndome, desgarrándome.
Desgarrada me sentí durante un tiempo.
Desgarrada me siento ahora, a veces… cada vez menos. Cada vez más suave,
como el viento, como el agua del Mar…
uuummmmmm…
Me quiero. Me Amo. Estoy enamorada. Una criatura está gestándose en mi Utero.
Es mi criatura. Mi creación.
No sé lo que es, pero la siento.
Me vestiré con mi traje cuando Nazca
Ya lo llevo puesto
Es un vestido precioso
Adios Miedo. Ya no te necesito
Gracias. Por tí soy lo que soy.
Sin tí no lo habría logrado.
Gracias por caminar junto a mí en todos los momentos decisivos de mi vida y en los que no…
pues también.
Ahora ya no te necesito
No quiero esconder nada
Quiero buscar mis huesos, desenterrarlos.
Quiero encontrar La Dulzura que hay en Mí.
Que Brote, que Fluya, que invada todos los poros de mi cuerpo, todas las células.
Todas las Mitocondrias.
Quiero sentirme Dulce
Quiero ” saber” Dulce.
Eskerrik asko Unibertso.”

Y además añade: “Gracias por leerme. Gracias por estar a mi lado.”

Soy yo quien tiene que agradecerte infinitamente tanta sensibilidad, tanto valor y que lo compartas con nosotr@s.


La hermosa imagen destacada es obra de Josephine Wall

La imagen de la mujer guerrera  es de Lindsay Look.


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Al amanecer de un nuevo año

Al amanecer de este nuevo año mi primer pensamiento es de gratitud por el hecho de estar viva, lo que me brinda la oportunidad de hacer que cada día tenga sentido, disfrutando de cada paso, de cada momento compartido, de expresarme de miles de maneras.

Deseo que todos mantengamos la ilusión en nuestros corazones, que encontremos dentro de nosotros la fuerza para erigirnos por encima de las circunstancias y con nuestra propia luz iluminar el camino que día a día nos va llevando hacia nuestras metas. Agradeciendo hasta las adversidades porque son un reto para encontrar salidas y nuevas perspectivas. Pero sobre todas las cosas valorando la vida.

Anidan tantos anhelos en nuestros corazones… Busquemos entre nuestras motivaciones la clave para mantener el foco o la dirección y la fuerza para levantarnos si en algún momento tropezamos o retomar el camino si nos desviamos. Tomándonos un tiempo si necesitamos aliento y reponer las fuerzas, pero manteniendo los sueños vivos.

Deseo que compartamos destellos de tu luz con quienes transitan en espacios sombríos o se enfrentan a retos complejos, ayudándoles a encontrar su propia chispa Divina y alimentarla con amor. Deseo profundamente que encontremos la paz en nosotros mismos para poder llevar paz a las situaciones de conflicto. Para poder ayudar a construir los puentes para reencontrarnos…

Nuestro bienestar está vinculado al bienestar de nuestro entorno, humano y ecológico. No ignoremos a los que confrontan situaciones de guerra, tragedias naturales o precariedad. Preguntémonos cómo podemos compartir  nuestras bendiciones con quienes agradecerían infinitamente un gesto de bondad. Algunas veces una palabra de aliento, una muestra de humanidad puede salvar a alguien del abismo.  A veces  una pequeña expresión de solidaridad representa una gran ayuda. Preguntémonos cuál es la huella que dejamos a nuestro paso.

Añoro que el mito de la red de Indra se haga realidad. Todos los seres conformando una hermosísima red en la que cada uno es una perla o imagepiedra preciosa, y en la medida en que incrementamos nuestro brillo vamos brindando destellos luminosos que se reflejan en las joyas más próximas mientras se refleja en nosotros la luz de las demás perlas o piedras preciosas, haciendo que el conjunto brille aún más. La foto de Dom Komarechka de una gotas de agua sobre una tela de araña ilustra muy bien ese mito.

No puedo hacer abstracción de  la situación de Venezuela, donde están mi familia y muchos de mis afectos, defendiendo la alegría, como decía el poeta, y hasta su derecho a la vida en medio de una compleja situación que amenaza su cotidianidad en todas las dimensiones imaginables. No puedo olvidar a las más de 28 mil familias que este año se han sumado a los cientos de miles a quienes allí la violencia les ha impuesto ausencias prematuras y dolorosas, o que por la ausencia de medicamentos y material hospitalario han fallecido. No puedo olvidar a quienes allí defienden sus derechos fundamentales en un escenario de grave deterioro de las condiciones socio económicas y políticas. Donde en ausencia de justicia y con impudicia se ha venido expoliando la riqueza del país y sometiendo a la población al miedo, al chantaje. Pero confío en que, a pesar de que estamos confrontando un régimen que se aferra al poder a cualquier precio, encontremos maneras creativas y pacíficas que nos permitan salir de esta situación y trabajar por un verdadero desarrollo sustentable para nuestro país, el cual, por cierto, o es inclusivo o no se sustenta!

Ojalá que hagamos de este año algo extraordinario!


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Ausencias que duelen

Todavía recuerdo la primera vez que te vi. Han pasado más de treinta años… Aquella era una típica tarde de octubre en los valles de Aragua, cálida y soleada y yo una adolescente emocionada, buscando la dirección de mi nueva amiga del liceo al que acababa de incorporarme. Había sido invitada por primera vez a su casa y tu amablemente, con tu voz pausada y una dicción perfecta me diste la bienvenida a tu hogar.

Inmediatamente me condujiste a ese sabroso patio tropical que se prolongaba hacia la montaña, en el que estaba tu hija con su guitarra y su dulcisima voz, así como el resto de amigas y hermanas que daban rienda suelta a su gusto por la música y su alegría pueril. Una tarde inolvidable  no sólo por el disfrute junto a un grupo tan especial sino por tu calidez. Constaté que disfrutabas recibiendo las amistades de tus preciosas hijas, escuchándoles cantar, brindándonos atenciones.

imageMe presentaste a Santiago, tu esposo, tu compañero de vida. Aquel hombre buenmozo, serio, y de pocas palabras y muy buen gusto por la estética que reflejaba al vestir y en todo lo que hacía. Pero era cuando sonreía enseñaba al mundo su alma dulce, esa dulzura que trasladaba a las delicias que elaboraba en la cocina, como sus inigualables hallacas. Trabajador incansable y orgulloso padre de sus cuatro hijas.

No imaginaba que al entrar en aquella casa entraba en la familia y todos en mi corazón. Volví tantas veces que ya pasaba directamente hasta el patio cuando estabas lavando o cuidando tus plantas, o hasta la cocina,  cuando estabas preparando la comida. Siempre dedicada a dar a los demás lo mejor de ti, incluso sacrificando tus anhelos… Y el momento de pausa era para sumergirte en la lectura profunda de la prensa. Era impresionante tu dominio de la escena política, económica y social nacional, los acontecimientos internacionales o los de orden cultural. Me encantaba entablar largas conversas contigo sobre el panorama mundial o la próxima exposición en la Casa de la Cultura, pero tambien de mis propios sueños y retos, o de los tuyos.

Cuánto aprendí de ti… Aunque en aquel momento no era consciente de ello. No sólo parendí de tus conocimientos adquiridos, sino de tu sabiduría llana, de lo que significa el amor incondicional de las madres, del significado del sacrificio y la invisibilidad del trabajo de la mujer y su apoyo fundamental al mantenimiento de los ciclos vitales.

Me cautivó tu bondad sin límites, tu elegante sencillez, tu discreta personalidad, tu amoroso trato… Me encanta recordar como te referías a mi siempre con nombre y apellido para distinguirme de tu hermana. Que afortunada he sido de haberte conocido y sobre todo de haber recibido de ti tanto amor y estímulo.

imageTus hijas y yo nos fuimos convirtiendo en  mujeres prácticamente al unísono y cada una fue tomando su camino aunque la amistad ha perdurado. Yo me ausenté unos cuantos meses porque me fui a Inglaterra con mi padre, quien estaba haciendo allí estudios de postgrado, pero nos seguimos comunicando por cartas. Recuerdo lo mucho que disfrutabas con los cuentos de mi experiencia por aquellas tierras y cómo te brillaban los ojos imaginando los lugares y situaciones.

Me fui otras tantas veces mas, a Caracas a estudiar en la Universidad, por viajes de trabajo a Latinoamérica y Europa cuando comencé a trabajar como profesional, a la India cuando ingresé al servicio diplomático, y a tantos otros lugares del mundo, por mi espíritu aventurero…  pero siempre volvería a esa casita azul del patio que se prolongaba hacia la montaña, incluso ya casada, luego con un hijo… Y tu allí,  siempre junto a Santiago, siempre al cuidado de alguno de los nietos, compartiendo las alegrías y las tristezas de tus hijas, siempre prodigando amor, con tu alma grande como tu.

Cuando regresé la última vez ya no estabas en tu casa, ya la memoria se refugiaba en las alegrías pasadas… Él tampoco estaba… El amor de tu vida se había ausentado para siempre sin que tu te enteraras… Tal vez por eso te veías alegre cuando te fuimos a visitar, con el amor que me expresaste siempre chispeante en tus ojos, mientras tu cuerpo espigado y elegante ya mostraba los signos del paso de los años.

Ahora tu tambien te has marchado al encuentro de la luz, dejando esta nostalgia infinita por no haber podido disfrutarte durante los últimos años. Tanta distancia duele en momentos como estos  cuando quisiera darle un abrazo infinito a mis  hermanas del alma, cuando los acontecimientos fundamentales de la familia se diluyen en el inmenso océano que nos separa y que apenas puedo compartir a través del teléfono o las redes sociales.

imageSé que estarás ya ascendiendo hacia lo más elevado porque te has ganado el paraiso a pulso. Te habrás encontrado con Santiago e irán de la mano a descubrir nuevos senderos juntos, libre al fin de penas, con el aliento recobrado… Sin embargo, el dolor empaña la visión y se hace nudo en la garganta, pero no pretendo esconder esta vulnerabilidad ante tu ausencia. Pasará… Alimentaré mis memorias con tu manera inigualable de expresarte, con la música que amabas, con tu pasión. Me consideraste como a una hija y yo a ti como a una madre. Como me dijiste tantas veces, te amo.

Luz para tu alma Lesbia. Dale un abrazo inmenso a Santiago y dile que a él tambien le he amado mucho. Gracias por tanto amor.