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Y si los valores femeninos contribuyeran a que demos una respuesta armónica a los desafíos climáticos que nos afectan?

En estos días estamos siendo testigos de algunas de las más desvastadoraes catástrofes naturales que se hayan registrado. Más allá de la angustia por los afectos que se encuentran en las zonas involucradas, ello nos lleva a reflexionar sobre las causas de las mismas y el tipo de respuestas que se dan; no sólo en lo inmediato con ayuda humanitaria tan necesaria, sino por la necesidad de cambiar enfoques estratégicos para incorporar a la mujer en el diseño y ejecución de los mismos, así como también para dar mayor relevancia a los valores femeninos en lo personal y colectivo, tanto en la dimensión económica como en la política. Uno de los temas que al que nos hemos dedicado desde este blog y en los círculos de mujeres es previsamente el empoderamiento femenino a través de propiciar formas de reconectar con  el respeto a la ciclicidad, la dulzura, la sensibilidad, el cuidado, la conciencia, la colaboración y la vivencia de lo femenino en armonía con nuestra esencia creadora. Ahora quisiéramos introducir algunas reflexiones que trascienden el plano personal porque es urgente aportar al equilibrio y la armonía en el plano familiar, social y global, centrándonos hoy en esto último que es lo que clama la naturaleza con vehemencia.

Ciertamente hay un vínculo personal con el tema que nos ocupa por tener familiares y amigos en aquellas tierras tan golpeadas por los huracanes, los terremotos, las lluvias torrenciales, etc… Pero nos preocupa no sólo su bienestar sino el de toda la población de las zonas afectadas. Muchas personas se están movilizando para echar una mano ante el drama humano que ha causado este lenguaje con el que la naturaleza reclama nuestra atención. Unos fenómenos en cuyo origen estamos involucrados todxs, por acción u omisión.

Cada vez es más evidente algo que se viene discutiendo internacionalmente desde los años 60. Me refiero al vínculo entre lo ambiental, lo social y el modelo económico predominante. Pero esto ha sonado a ideología de izquierda y se han ignorado las advertencias que han hecho los científicos sobre las terribles consecuencias de seguir ignorando la capacidad de la naturaleza para asimilar los impactos que generamos los humanos, no sólo por la manera en la que producen las empresas tanto públicas como privadas sino por el estilo de vida prevaleciente en la mayoría de los países. De hecho, es importante destacar aquí que tan no es de izquierdas es el el tema que los países comunistas han causado estragos ambientales y humanos peores que los países capitalistas y a quien osa denunciarles lo silencian…

Afortunadamente se ha consensuado una agenda internacional para el desarrollo sostenible de visión integral (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y muchas empresas  y creadores están trabajando en propuestas como la Economía Circular para redefinir los procesos industriales. Tambien hay cada vez hay más sectores tomando conciencia de que el cambio climático es algo real y estos tornados, huracanes, tormentas representan ya no una llamada de atención sino un grito desesperado…pero aún hay resistencias muy grandes a admitir que esos modelos de producción y consumo tiene que ver con tragedias tan terribles como las que han destruido países enteros en estos días y han dejado miles de damnificados a su paso, además de cobrarse unas cuantas vidas. Vale destacar que esto que se está evidenciando en America Latina en estos días también lo sufre Asia y Africa, mientras los cambios en las estaciones, la sequía y otros eventos climáticos tambien están afectando a Europa aunque con menor ferocidad.IMG_0400

Si bien la reconstrucción es necesaria para dar cobijo a tantas personas que se han quedado sin hogar, es necesario pensar a un poco más largo plazo y no sólo ponderar la manera en la que se está llevando a cabo este proceso, tanto en lo que tiene que ver con la dimensión ambiental como con la social, y en este sentido la mujer tiene que ser escuchada sino que tiene que ser parte activa en la ejecución de las estrategias que colectivamente se decidan. Lo de un estado paternalista que decide por nosotras que es lo que nos conviene o lo que necesitamos no es viable, la mujer tiene que tener voz y voto en la definición de esas necesidades porque es una de las partes más vulnerables en estas tragedias debido a la discriminación que se ha  traducido en que tenga menos recursos e incluso menos derechos efectivos.

No obstante, más allá de escuchar y tomar en consideración la situación praticular de las mujeres y l@s niñ@s en estos contextos, es también necesario una mayor participación de las mujeres en el cambio de modelo de desarrollo.IMG_0401 Para ello necesitamos mujeres que defiendan los valores femeninos, que los vivan, que promuevan los beneficios de una economía que respete los ciclos de la naturaleza porque saben la diferencia entre respetar o no sus propios ciclos, mujeres que valoran en términos sociales e incluso económicos el cuidado de l@s menores y l@s ancian@s o dependientes, el tiempo dedicado a la transformación de los recursos en comida, bienestar,.. así como mujeres que aporten su conciencia sobre lo sistémico porque saben de la importancia de mantener los equilibrio entre la familia, la colaboración, el contacto con la naturaleza y su conciencia sobre las interdependencias. Mujeres que sean capaces de ejercer liderazgos desde la empatía, la sensibilidad, el respeto a la diferencia, la suavidad, la fortaleza de lo femenino sin pasar por encima de quien sea o desconfiando de otras mujeres, ni luchando contra los hombres o querer imitarles para sentirse iguales.

Este es el vínculo entre esa dimensión personal y la global que tanta falta nos hace. Hacia allí queremos enfocar este llamado porque desde la vivencia íntima de la esencia femenina y de su revalorización en una sociedad patriarcal que se ha burlado de nuestros cambios o nos ha limitado a desempeñar papeles secundarios, la mujer ha evolucionado y está reconciliándose con su ciclicidad, ayudada por la comprensión de sus beneficios, conectándose con su intuición y su vulnerabilidad, no para equiparar femenino con debilidad sino para reconocer la fortaleza de la suavidad, las formas en las que se puede cultivar la capacidad de resiliencia, algo crucial para la sostenibilidad/sustentabilidad ambiental, social y global. La mujer está tomando conciencia del papel que ha desempeñado hasta ahora en el mantenimiento de la estructura patriarcal a través de su rol preponderante en la educación y formación, así como tomando conciencia de las diferencias y similitudes entre la violencia física y la violencia verbal o la manipulación emocional, un debate tan relevante en el contexto social como el ambiental, porque también se ha violentado a la naturaleza por años, burlando su ciclos, ignorando su capacidad de carga, el tiempo que le toma reponer los recuros que nos sirven de alimento, cobijo, medicinas, … y es así como hemos llegado hasta aquí.

Es fundamental deponer la confrontación sin dejar de exigir respeto a los derechos y buscar la armonía, la complementariedad entre unos y otros pues necesitamos tambien de las cualidades masculinas para fijarnos metas, focalizarnos en su consecución, etc. Hay hombres, incluso en posiciones de liderazgo, que están apoyando la igualdad y ese es un contexto positivo que tenemos que celebrar y alentar, porque la igualdad de género no es un tema sólo de las mujeres. IMG_0398El Dalai Lama, por ejemplo, dice que las mujeres occidentales van a salvar al mundo pero creo que para ello tienen que ejercer como mujeres no sucumbir a lo que han hecho muchas mujeres en posiciones de poder que es imitar a los hombres y ser mas “duras” que ellos. La tierra necesita nuestra sabiduría y cualidades, no para que nos echemos al hombro la responsabilidad de ser las salvadoras sino para transmitir esas cualidades y ese saber y aunar esfuerzos para proteger a la fuente de nuestro bienestar individual y colectivo.

 

 

 

 

 

 

 

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Saintes-Maries-de-la-Mer un lugar de leyendas y fervor donde se inicia “el camino” de María Magdalena.

Hace pocos días tuve la oportunidad de visitar algunos lugares del sur de Francia, entre los que se encuentra esa localidad de la Camarga cuyo nombre, Saintes-Maries-de-la-Mer, constituye una veneración a las Marías en la vida de Jesucristo y un sitio de peregrinación de los gitanos cuya patrona, Santa Sara, es en si misma un misterio. Retando las lagunas existentes en cuanto a constatación histórica de algunos aspectos y en ausencia de versiones de la propias protagonistas, se tejen todo tipo de historias que dan vida al creciente culto a una figura femenina más integral que complemente la imagen virginal de María madre o la de impura arrepentida y penitente que refleja el Nuevo Testamento cuando se refiere a María Magdalena. Algunos estudios comienzan a hablar de una especie de “camino” que sigue los pasos de esta mujer cuya vida podría haber sido mucho más importante para el cristianismo y hasta pionera del movimiento por la igualdad entre los sexos, propugnando la emancipción del esquema patriarcal como señala el profesor J.J Tamayo de la Universidad Carlos III de Madrid. Por ello los “caminantes” son tanto católicos como personas que no profesan religión alguna e incluso lo que se ha calificado como neopaganistas porque honran la sacralidad femenina.

1024px-Notre_Dame_de_la_Mer_01Saintes-Maries-de-la-Mer es una población de la costa mediterranea que se encuentra al final de los humedales que rodean la desembocadura del pequeño Ródano donde abundan las aves y una hermosa raza de caballos típica de la zona que complementa un paisaje muy singular. Según una popular versión que podemos incluso leer en la Iglesia de Nuestra Señora del Mar hasta allí habrían llegado milagrosamente, en una embarcación sin velas, Santa María Jacobé y Santa María Salomé huyendo de la persecusión de los seguidores de Jesús después de su crucifixión. Otros creen que en esa embarcación llegaron la Virgen María, sus hermanas, Santa Ana y María Magadalena con su hija. Algunos más escepticos piensan que puede haber interés en darle el alo de milagro al asunto y que  habiendo sido María Magdalena una de las seguidoras de Jesús que asistian al maestro con sus bienes (como dice el Nuevo Testamento) es probable que ellas mismas hubieran elegido el destino y no el azar.

Lo que si es cierto es que en las excavaciones hechas en esta iglesia se encontraron las reliquias que pertenecerían a Santa María Jacobé y Santa María Salomé, mientras María Magdalena se habría marchado a predicar en otros lugares de Francia, primero Marsella y más tarde a Sainte Baume o tal vez más allá según la versión. También se encuentran allí los restos de Santa Sara o Sara Kali, quien constituye un personaje tan misterioso que ha dado lugar a las más diversas hipótesis, incluyendo la de ser una esclava egipcia de la Virgen por su tono de piel oscuro; quizás una habitante de la localidad quien le habría dado refugio a las Marías, o según los más osados, la hija de Jesucristo y María Magdalena. Una hipótesis que ha popularizado el cuestionado libro El Código Da Vinci de Dan Brown y que junto a otras obras de autores como Saramago o Umberto Eco replantean el debate ciencia-espiritualidad, religión-esoterismo, catolicismo-paganismo, evangelios canónicos-evangelios apócrifos, etc. Una serie de dualidades que ahora retan estos nuevos peregrinos que van tras los rastros de las vírgenes negras, los de María Magdalena o quienes buscan dilucidar el misterio de los templarios o el  de San Juan el Bautista.

Sin duda tema  apasionantes y generan un creciente interés entre los estudiosos de Teología, sobre todo, pero también entre otras ramas de la ciencia y entre los movimientos de revalorización de las cualidades femeninas o de una visión de la espiritualidad más personal, menos dependiente de un jerarca que te otorgue el perdón y te asigne una penitencia. Más allá de la veracidad de las historias que se tejen sobre lo que habría sido de la vida de María Magdalena o su relación con Jesús, considero interesante destacar cualidades que ella encarnaba según lo que se ha podido conocer hasta ahora a pesar de las dudas sobre las fuentes de información. Para ello no basta con revisar lo que dicen los evangelios canónicos o aceptados por la Iglesia sino también incorporar lo que señalan textos gnósticos como los Manuscritos de Nag Hammadi o los de Qumrán.

gospel-of-mary-largeEn el Nuevo Testamento la imagen de María Magdalena es la de mujer impura hasta que el encuentro con Jesucristo le lleva a arrepentirse de sus pecados y éste le purifica de demonios. Puede que en efecto haya sido prostituta o ser simplemente producto de la concepción generalizada en esa época de que las mujeres representaban la tentación,  el pecado original de Eva etc. También encontramos allí referencias a una mujer que acompañó a Jesús en el calvario, la crucifixión, la muerte y resurrección, es decir solidaria en las buenas y en las malas, dando cuidados, apoyo, contención. Incluso el mismo Jesús la habría enviado a anunciar la resurrección, mientras Pedro lo negaba tres veces. En los papiros encontrados en el Mar Muerto y en el evangelio de María Magdalena se le menciona como una persona de gran sabiduría, iluminada e iluminadora, que tuvo acceso a enseñanzas muy profundas de la espiritualidad de Jesús y que sin duda integraba la totalidad de la experiencia femenina. No obstante, como dijo Saramago, ella representa un personaje incómodo para la Iglesia porque humaniza la imagen de Jesús, como lo hace él en ese hermoso texto que tituló Un capítulo para el evangelio donde es ella la que habla. Cómo hubiera sido la historia si ella verdaderamente hubiera escrito su versión de los hechos…?

En cualquier caso, Saintes-Maries-de-la-Mer se ha convertido en un sitio de leyendas y mucho fervor donde se habría iniciado el recorrido de María Magdalena por tierras galas, asociándose también con los cultos llamados neopaganos a la Diosa (Isis, tal vez, o Cibeles, Diana, la fertilidad…) y a la virgen negras, esas nuevas corrientes que en realidad lo que buscan es la revalorización de lo femenino, apreciar en el cuerpo de la mujer, sus ciclos, sus cambios, su capacidad de dar vida, nutrir y amar incondicionalmente, tanta sacralidad y divinidad como la de la espiritualidad más pura.